El vaivén de Ray McMurrow

Ray McMurrow nació un 6 de agosto de 1985. Se podría decir que la infancia de Ray no fue precisamente de esas infancias que todo padre querría para su hijo. Ray era objeto constante de burla por su peculiar voz, creció en el seno de una familia rota, desconsolada. Sus padres estaban en una situación muy comprometida, pues ninguno de los dos tenía trabajo. Su madre dedicaba la mayor parte del día a realizar las tareas del hogar y a cuidar de Ray. Su padre, por otro lado, se levantaba todos los días a las seis de la mañana y salía en busca de trabajo, sin un éxito aparente, pero no porque no estuviera cualificado, sino porque su padre era afroamericano, lo que para entonces equivalía a una condena.
En el verano del 97, Ray llegó a casa tras un largo día. Para su sorpresa, su padre se encontraba en el salón esnifando cocaína, este entró en cólera y se abalanzó sobre Ray, le golpeó, provocándole graves heridas y dejándole al borde de la muerte, lo que provocó la intervención de los servicios sociales y el internamiento de Ray en un centro de menores, lo que culminó la ruptura familiar.
Pese que en el centro de menores Ray siguió teniendo una adolescencia muy complicada, esto le sirvió para adquirir confianza en si mismo y hacerse más fuerte. A los 18 años y con la intención de recuperar una posible vinculación familiar, regresó a su casa. La casa estaba completamente vacía, ni un solo mueble, solo había un papel cubierto de polvo en mitad del salón, en el cual decía:
“No ha pasado ni un solo día en el que no te hayamos echado de menos. Al poco de marcharte tu padre cayó en el alcohol. Tras cinco años de malos hábitos murió de una inflamación hepática muy grave. Me costó mucho seguir adelante, sin ningún apoyo. Trabajé durante mucho tiempo una jornada de 12 horas diarias en un supermercado, donde conocí a Humberto, una persona apasionante con sueños y aspiraciones que me ayudó a superar el día a día.
Supongo que cuando leas esto serás suficientemente mayor como para entender que Humberto y yo nos marchamos a Argentina, dónde tenemos intenc…”

El resto de la carta se hallaba ilegible por las lágrimas de Ray corriendo la tinta de esta. Esto fue un punto de inflexión para su vida.
Ray se marchó a Lakeside, para emprender una nueva vida en la gran ciudad, con la intención de empezar de cero; crear nuevos vínculos y encontrar un trabajo digno, para obtener lo que su familia no pudo darle.
En la gran ciudad, Ray disfrutó siempre del apoyo incondicional de su grupo de amigos, el cual le acompañó durante un vaivén de experiencias, tanto en situaciones cotidianas, como en actuaciones ilícitas e incluso en ocasiones, defiendiendo el orden y la ley desde el lado de la justicia.
Tras sentirse plenamente reformado, Ray hizo de forma espontánea las maletas, sin un rumbo aparente, buscando una ciudad donde asentarse y poner a prueba su capacidad de superar cualquier obstáculo que se le interponga, la cual ha desarrollado durante toda su vida. Ahora Ray es una persona con grandes aspiraciones, muy tozudo y ambicioso, que logrará lo que se proponga, y estará dispuesto a vivir la mejor experiencia de su vida, para continuar escribiendo su historia a su manera…

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